Hombres, mujeres y niños son explotados sexualmente. El ser humano es utilizado como objeto a cambio de dinero. La cuestión es grave, ya que la explotación sexual no solamente se da por una tercera persona, sino que la prostitución es vista por mujeres y hombres como una forma de solventar su hogar.
La necesidad puede llevar a la desesperación, desencadena en la venta de su cuerpo. En varias calles de Quito, por ejemplo, en la zona conocida como "Plaza Foch" desde las 6 de la tarde se ve gente que se dedica a esta actividad.
¿Acaso la solución a este problema es sólo económico? No es así, el cambio tiene que ser un cambio social también. Los cambios tienen que ser grandes, en todo el sistema, porque lamentablemente en nuestro país el sistema social deja mucho que desear. Empezando por la educación, una garantía de empleo, un plan que asegure al desempleado un trabajo.
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