En esta iglesia muchos jóvenes son aconsejados respecto a sus matrimonios. Aquí hay personas que han tomado la decisión de esperar a su pareja. Es decir, ellos no toman las relaciones a la ligera, no están pensando "Estaré con esta persona y veré si me va bien".
Muchos, si es que no es todos, tienen la firme convicción de que Dios les mostrará y les tiene guardado su futuro esposa o esposo. Ellos no creen en los amoríos, en el hecho de estar con una persona porque sí, sino de verdaderamente ser pacientes y en esperar a que Dios les envíe a una mujer o un hombre para formar su hogar.
Es por esto que puedo decir que no la religión, sino el amor a Dios sí influye en como tomemos nuestra vida, nuestras relaciones y nuestra sexualidad.
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